CATALINAS SUR

Catalinas Sur-chica

Un barrio, Catalinas Sur. Vecinos. Calles. Momentos. Olores. Ruidos y rumores. El nombre me remite a algún lugar que conozco pero que al mismo tiempo tengo desdibujado y es otro, distinto, diferente, con una entidad propia. Enseguida, a medida que voy caminando por los poemas, transitando sus versos, lo que creo conocer se va esfumando, y las palabras entrelazadas me llevan a otro lugar,  Catalinas Sur comienza a asomarse y empieza a tornarse familiar.

Creo que lo conozco pero ya dudo. Las situaciones, sus personajes, el aroma de la comida brasilera ya hecha, los chicos de la escuela, las sábanas revueltas, me hacen fluir y comienzo a caminar sus callecitas, me asomo a esos departamentos donde la vida se desarrolla entre cuatro paredes, donde los sueños de los vecinos se comunican de noche y de día los presentes parecen no estar conectados pero un hilo invisible va tejiendo una trama.

Todos los poemas me gustaron mucho. Pero uno en especial “Nombres”  quedó resonando en mi cabeza. Cuanta certeza hay en él. Las cosas están ahí, los objetos, las calles, los lugares, pero la carga de significado es tan subjetiva que por ejemplo una calle no es la misma para un vecino que para otro: para alguno será, como cuenta Anahí, la calle de casa, para otros la calle de los miércoles (por la feria), o para los enamorados, la vereda del primer beso.

Escritos con una prosa simple, los poemas de Anahí Flores nos trasladan a un lugar que puede existir como no. Y que, como bien dice la autora en su poema “Extranjeros” en algunos barrios “…hay calles que ni siquiera figuran en sus mapas oficiales…”, y así, se me vienen a la mente Las Ciudades Invisibles de Calvino.

El poemario cuenta con diecisiete poemas y esta editado por la Cooperativa Editorial Latinoamericana Eloisa Cartonera (editorial de La Boca que fabrica sus libros con tapas de cartón que los cartoneros  juntan de la calle). Algunos son más breves que otros;  todos tienen algo en común: el barrio esta ahí, se huele, se siente, se vive, lo cotidiano esta presente. Su lectura trasforma a quien los lee en un vecino mas de Catalinas Sur y así uno, lector y vecino, pasa a formar parte de esa telaraña invisible en donde todos estamos entrelazados.

Reseña de Loli Ros
(del Almacén de libros)

 

 

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